¡Tilde! ¡no te escucho!
Sin duda las reglas gramaticales que sugieren ser respetadas en el idioma castellano, específicamente las de acentuación, son un eslabón de suma importancia para llevar a cabo satisfactoriamente el proceso de comunicación. O eso se puede asegurar cuando de comunicación escrita se refiere, pero, en la comunicación verbal, ¿Qué papel juegan las reglas de acentuación?
La capacidad de interpretación de los individuos da lugar a suponer que logramos descifrar el significado de las palabras sin verlas escritas. Esta capacidad recae en la relación entre significado y significante presentada en la trasmisión y captación de un mensaje para entenderlo. Pero sí el mensaje no llega correctamente, y esto incluye faltas a reglas gramaticales, será difícil descifrarlo correctamente.
Aunque la herramienta de trabajo de un comunicólogo especializado en la locución, es la comunicación verbal, cabe destacar la importancia de respetar las reglas de acentuación. Recordemos el papel de la escritura como reforzador en nuestro aprendizaje del idioma, al aprender a acentuar las palabras reforzábamos su significado con nuestra imagen mental del objeto. Ahora bien, si un locutor no tuviera presente estas reglas y los conocimientos previos de la lengua no llegaría a la intención de su mensaje.
Por ejemplo, si la idea es lanzar una pregunta para el público, pero no respeta la regla del acento ortográfico (infático) entonces la idea no será la misma, podría confundir una pregunta con una afirmación. O si deja pasar el acento diacrítico podría confundir a la audiencia.
Si bien las faltas a las reglas de acentuación son más visibles en la comunicación escrita, es de suma importancia el respeto de las mismas al momento de hablar. Para todo comunicólogo es importante siempre tomar en cuenta las reglas gramaticales sin importar la rama en la que este especializado.